
1. Configuración estándar (“T” o en paralelo)
En este diseño tradicional, una sola línea va desde la maneta hasta una unión en “T” (normalmente cerca de una pinza), y de ahí se divide en dos líneas que alimentan cada pinza de freno delantero. Es una disposición sencilla, económica y común en motos de calle. Sin embargo, introduce más conexiones y posibles puntos donde se puede atrapar aire, lo que complica un poco el purgado, ya que el aire tiende a acumularse por encima del divisor.
2. Configuración en cruce (“sobre el guardabarros”)
Aquí, una línea baja directamente a la primera pinza, mientras que una segunda cruza sobre el guardabarros hasta la otra pinza, también conocida como configuración “hop-over”. Esta opción mantiene el manillar más limpio, con una sola manguera desde el cilindro maestro. Muchos motociclistas de carretera valoran su aspecto más ordenado, aunque presenta una desventaja: el bucle sobre el guardabarros crea un punto alto donde puede acumularse aire, lo que dificulta el purgado.
3. Configuración de competición (“doble directa”)
En esta disposición, dos mangueras independientes van directamente desde el cilindro maestro a cada pinza delantera, sin uniones en “T”, ni cruces, ni puntos altos. El purgado es más sencillo, ya que el aire sube directamente al depósito. Además, es el sistema obligatorio en la mayoría de competencias por razones de seguridad: si una manguera se daña (por ejemplo, por restos del asfalto), la otra sigue funcionando. Aunque puede ser un poco más compleja y costosa (por requerir mangueras y conectores adicionales), ofrece una mayor fiabilidad, facilidad de mantenimiento y tranquilidad, lo que la convierte en el estándar ideal para los motociclistas más exigentes.